Renacer

Pero ¿cómo es posible nacer de nuevo?

Dios nos da a entender la manera. Jesús dijo:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” (Apocalipsis 3:20)

Jesús está a la puerta de tu corazón, y te está llamando.

Si tu le abres, ¿a dónde entrará?. Jesús no dice que va a entrar a tu casa, ni a tu ciudad, ni a tu familia. Jesús promete entrar a ti.

Tú debes tomar la decisión de dejarlo entrar, Él no va a entrar si tú no le abres tu puerta.

Tú eliges.

Pero, ¿por qué es esto nacer de nuevo?.

La respuesta es simple. Abrirle la puerta de tu corazón, que es sino recibirle en él.

Y he aquí lo que Dios dice acerca de los que le reciben:

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” (Juan 1:12)

Así es, al abrirle tu corazón, y recibirle en él, tú naces de nuevo, y pasas a ser un hijo de Dios.

Pero recordemos que Dios pide un nacimiento espiritual.

Si seguimos leyendo encontramos el tipo de nacimiento que experimentamos.

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Juan 1:12-13)

Si en el momento de recibir a Jesús en nuestro corazón, somos “engendrados por Dios”, es evidente que este nuevo nacimiento que experimentamos es un “nacimiento de espíritu”, tal como Él nos pide.

De esta manera, podemos “nacer de nuevo” y completar lo que Dios nos pide.

Recordemos, como vimos al comienzo, que Dios espera que nosotros, orando, nos reconozcamos pecadores ante Él, que creamos que Jesús fue Su Hijo y murió en la Cruz por los pecados de cada uno de nosotros, y que nazcamos de nuevo, no de carne, sino de Espíritu.

Si te has convencido de que eres pecador y estás arrepentido, si crees que Jesús fue Su Hijo y murió en la Cruz por tus pecados, y quieres nacer de nuevo, lo puedes hacer con una oración, dónde le pidas esto en el nombre de Jesús.

Si no estás seguro de cómo hacerlo, te puedes guiar con la siguiente:

“Dios, te doy muchas gracias por todo el amor que me tienes.

Te doy gracias por haberte acercado a mí, y por mostrarme el hermoso regalo que me tienes, la vida eterna.

Dios, sé que soy pecador, y que toda mi vida lo he sido. Yo no recuerdo todo lo que he hecho, pero sé que tú lo sabes.

Dios mío, estoy arrepentido, estoy arrepentido de todos los pecados que he cometido.

Te pido que me perdones, que limpies mis pecados. Dios mío, creo que Jesús es Tu Hijo, y creo que murió en la Cruz para pagar por mis pecados. Yo acepto tu regalo. Señor, sé que estas llamando a mi corazón. Señor, yo te abro la puerta, y te pido que entres.

Por favor, entra en mi corazón para siempre. Padre, yo quiero nacer de nuevo, quiero ser Tu hijo.

Te lo pido en el nombre de Tu Hijo amado, mi Señor y Salvador, Jesucristo. Amén.”

Si tomaste una decisión a favor de Dios, ahora tienes la certeza que Jesús está en tu corazón, y que al morir, irás al cielo.

Según la Biblia, en este momento eres salvo, esto es, que Dios te ha dado la Salvación.

Ten seguridad de tu Salvación, pues dice:

“Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.” (1 Juan 5:20)

Así pues, Dios te ha dado la Salvación. Ten también la seguridad de que no la perderás, pues la Biblia dice:

“Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” (Números 23:19)

Hoy has nacido de nuevo…

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17)

…y como niño, Dios te pide que te alimentes.

“..desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación..” (1 Pedro 2:2)

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” (Josué 1:8)

Dios, en este momento, te pide que leas Su Palabra, que ores y que te unas a Su iglesia.

Te pide leer Su Palabra, la Biblia, pues es la manera que Él tiene para hablarte y enseñarte.

Te pide que ores, pues es la manera que tienes de hablar con Él, y te pide que te reúnas en comunión espiritual con tus hermanos en la fe, para compartir Su palabra y el partimiento del pan en conmemoración de Su maravilloso sacrificio.

“Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.” (Juan 16:24)

“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.” (Hechos 2:42)

“Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza… no dejando de congregarnos..” (Hebreos 10:23, 25a)

Finalmente, he aquí una de las tantas promesas maravillosas que Dios te ha hecho en este momento:

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.” (Salmos 32:8)

Recuerda, la Salvación viene por fe. Para Dios tus buenas obras no tienen importancia, pues dice:

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9)

“sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.” (Gálatas 2:16)

“quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos” (2 Timoteo 1:9)

Como Dios nos dice, por las obras nadie será salvo, sino por la fe en Jesucristo.

Recuerda, tu Salvación es lo más importante.

“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mateo 16:26)

Por esto mismo, si aún no has tomado tu decisión, no la postergues.

Para Dios, tu Salvación es algo urgente, pues dice:

“Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” (2 Corintios 6:2)

“Por lo cual, como dice el Espíritu Santo:

Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones,” (Hebreos 3:7-8a)

“No te jactes del día de mañana; porque no sabes que dará de sí el día.” (Proverbios 27:1)

Que Dios te bendiga

fondo

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